Tuesday, September 26th

¿Qué es la endodoncia?

Endodoncia es el conjunto de posibles tratamientos de la patología de la pulpa o “nervio” de los dientes. Estos tratamientos pueden ser:

- Protección pulpar (una especie de obturación o “empaste” provisional que pretende la recuperación conservadora de los daños pulpares todavía no irreversibles).

- Recubrimiento pulpar (un aislamiento medicamentoso debajo de las obturaciones o empastes cuando la pulpa o “nervio” ha quedado expuesto al aire durante la eliminación de la caries).

- Pulpotomía (eliminación parcial superficial de la pulpa, seguida de una cobertura de la herida a la entrada de la raíz con sustancias medicamentosas).

- Pulpectomía (eliminación total de dicha pulpa, tanto si es vital – biopulpectomía – como si está gangrenada – necropulpectomía –), seguida por una desinfección, instrumentación y relleno u obturación del sistema cavitario intradentario donde se encontraba dicha pulpa (conductoterapia).

Finalidad

La finalidad del tratamiento conductoterápico es poder conservar funcionalmente un diente cuya pulpa está irreversiblemente dañada; de otro modo, debería ser extraído para eliminar el dolor y/o la infección del diente, del hueso y de los tejidos perirradiculares.

Naturaleza de la endodoncia (conductoterapia)

Casi siempre bajo anestesia (salvo cuando la pulpa está gangrenada) y con controles radiográficos sucesivos, se abre acceso a la cavidad donde se aloja la pulpa o «nervio» mediante fresado del diente. Luego se cateterizan los conductillos de las raíces, se vacían de contenidos orgánicos y de restos podridos, se dilatan mediante instrumentos apropiados (limas , escariadores), se desinfectan y se rellenan con un material especial (gutapercha) hasta un lugar situado junto al extremo de las raíces.

Limitaciones, contraindicaciones y riesgos

La conductoterapia constituye un tratamiento parcialmente mutilador del diente, que, aun logrando salvarlo y evitar su extracción, siempre deja unas ciertas secuelas irreversibles. Estas secuelas son, principalmente:

- Fragilidad y mayor riesgo de fractura.

- Un cierto cambio en la tonalidad y traslucidez del diente.

- En ocasiones, una pequeña fibrosis periapical (cicatriz radiotransparente en la punta de la raíz), que asemejando radiográficamente la existencia de una periodontitis apical crónica (inflamación permanente en la punta de la raíz).

Existen unas expectativas infundadas acerca de la endodoncia frecuentes, como son:

- En la endodoncia, como en cualquier tratamiento odontológico, no existe «garantía de por vida». En condiciones normales, el éxito es del orden del 95 % (algo menor en los dientes infectados o en los que tienen anormalidades anatómicas).

- Si la endodoncia no produce la curación deseada, puede estar indicada la repetición del tratamiento conductoterápico o complementarlo con un tratamiento quirúrgico (apicectomía). En estos casos, las expectativas de éxito descienden a dos tercios de los casos. De no lograrse tampoco la curación, la indicación odontológica es la extracción.

Los dientes endodonciados son más débiles, porque al faltarles la sangre de su interior, se deshidratan y tornan quebradizos, por lo que pueden generarse grietas inicialmente imperceptibles en la corona y/o en la raíz por donde finalmente surge una fractura. A este debilitamiento contribuye también la cavidad que hay que hacer en él para endodonciarlo.